Manual «imprescindible» para no cagarla en Facebook

Pese que lo tenía desde hace varios años, llevo poco más de una semana utilizando el Facebook de manera más o menos activa. ¿Y ya has escrito un manual? Si. «Manual "imprescindible" para no cagarla en Facebook». Si con apenas una semana utilizándolo activamente ya he metido la pata veinte veces es porque irremediablemente soy todo un experto en eso de «cagarla».

Este es mi segundo intento con esta red social. La primera vez —hace ya unos años— que abrí una cuenta de Facebook por poco pierdo cuatro amigos en una semana. Todo un récord. Cabreao cerré la cuenta y le escribí una carta al tal Zuckerberg culpándolo de todo.

Así que en este segundo intento, luego de años con esta cuenta, me he activado un poco más y los tropezones no se hicieron esperar.

Es por ello que he escrito este «imprescindible» manual con el siguiente conjunto de normas, para intentar asistir a otros con vocación de caga...


Pienso Facebook, luego existo

Esto lo tenemos que tener muy claro. Lo primero que hemos de hacer al levantarnos es correr hasta el ordenador (se pueden ahorrar unos segundos si utilizan el móvil), entrar al Facebook y decir algo como: «¡Buenos días mundo!». También es válido sustituir la palabra «mundo» por tu ciudad. Entonces diría «¡Buenos días Barcelona!», en mi caso. Tranqui, tranqui, que aunque digas Barcelona todos tus amigos, aunque estén en Bangladesh te responderán. Aquí lo importante es decir algo temprano en la mañana.

Esto es suficiente para que toda la comunidad cuántica Facebooksística no te tache de agentao y de borde.

Una de las frases más queridas en toda la galaxia inter-Facebook-Estelar es: «Hoy estoy feliz». Di esto y toda la comunidad caerá rendida a tus pies. Serás un Like-Millonaire. Poca coña. Analizad la profundidad de de esta frase: «Hoy», se refiere aquí a la fecha, cosa que se puede perpetuar cada vez que se lea la frase. «Estoy», conjugación en primera persona de lo que en inglés sería el verbo Ser o Estar. «Feliz», se refiere al estado glorioso en que se encuentra el autor de la frase cada vez que otro internauta lea dichas palabras. Esto no tiene desperdicios. También, para darle un toque más profesional, se puede rematar la frase con el signo de cierre de admiración «!».

Recuerda. Di algo. Lo que sea, pero dilo ya. «No dejes para mañana las Facebookcosas que puedas decir hoy».

Amaos Likeaos los unos a los otros

Ojo con esto. Hay que tener en cuenta que si te olvidas de dar un Like que se suponía debías de dar, esto puede encubar un resentimiento en otros Facebookeros. Olvidar un Like puede ser peor que dejar los trastes sucios de comida dos semanas en el fregadero. En estos casos. Lo mejor es considerar que más vale tarde que nunca.

Disponga usted de un par de horas al día (tres estarían bien) y dedíquese sí y solo sí a dar Like. Toma Like, toma Like, toma Like... ¿Tu quieres likes? TOMA LIKE!!!

Que Pepa dijo en el Facebook que le gusta el chicharrón: LIKE! Que Eleuterio subió una foto que no tiene ninguna gracia: LIKE! Que Emenegilda cambió su foto de perfil por otra en la que casi se le ve una teta: por supuesto que LIKE! Que Filomeno únicamente se dedica a compartir lo que publican otros y nunca pone nada original suyo: LIKE! Que Eustaquia te dijo «hola» en un mensaje, «que tal» en otro, «cómo va todo» en el siguiente y cuando iba por el sexto se quejó «no dices nada» sin darte tiempo a responder: LIKE! de una puñetera vez! Que Remigio —con aires de Pulitzer— se hizo eco de una noticia que ya llevaba cuatro días circulando por las redes: LIKE!, qué le vamos hacer!

Después de tres horas de LIKE, ya pueden cantar: «Like is Like! La la... la lara. Parapan pampan Like!, La la... la lara».


Todos somos fabulosos Facebook-loso...

Sí. Así es. No hay más. A tus amigos les puedes decir personalmente que no les queda bien esa camisa, pero jamás de los jamases se te ocurra decírselo en el sacrosanto ámbito del Facebook. Esto es como Batman y Robin. Nadie sabe lo que pasaba entre ellos en la Batcueva. No es que sea mal pensado, pero que se puede pensar de dos tipos en calzoncillos metidos todo el día dentro de una cueva. Pues así de simple. Tus amigos en el Facebook pueden ser más sensibles que en la vida real. Ojo entonces con las intimidades de los demás. Los trapos se lavan en casa. En la Batcueva, en el caso de Batman y Robin. Hay que tener bien en cuenta que hay amigos más Facebooksensibles que otros. Es así. No hay más. ¿Por qué? Pues por la misma razón que existen las células fotovoltáicas. A saber...


¡Todos para uno el Facebook y uno Facebook para todos!

Nunca. Nunca. Nunca se te ocurra decirle a alguien con ese tonito de desprecio «yo no uso Facebook». Puede que esté permitido —si es verdad— pero no perdonado. Lo primero que pensarán de ti es que estas atrasado. Entonces mejor utiliza la excusa del trabajo. «Últimamente casi no entro porque tengo mucho trabajo». Esto está mejor. Pensarán que eres un cretino igualmente, pero al menos sentirán lástima por ti: «¡Ohhh pobrecito, que vida más desgraciada debe llevar sin Facebook!».
Lo mejor —al encontrarse cara a cara con uno de los pocos amigos que todavía existen en la vida real— es fingir que eres un experto.
Toma nota del siguiente diálogo para que te sirva como chuleta de consulta.

—Hola Peponucio —te dice Lolobrígida al encontrarse contigo en una céntrica plaza de la ciudad— cuanto tiempo sin saber de ti.

—¡Lolobrígida!, hermosa... dichosos los ojos que te ven —le dices tu.

Hasta aquí todo el único diálogo no virtualizado que te puedes permitir si de verdad quieres demostrar que eres todo un hombre de Faceboook. Vamos, un auténtico macho-virtual.

—¿Qué de tu vida? —pregunta ella con ojos de culebrón.

—Yo Facebook —responde tu, un poco así con tono de zombie o Cherokee según el rollo que prefieras.

—¡Ah!, muy bien y que tal te va —insiste ella tratando de sacarte algo.

—Yo Like —te mantienes firme.

—Que interesante —dice ella emocionada por todo lo que le cuentas y enseguida vuelve al ataque—, ¿y tu familia?

Entonces cuando todo se vislumbraba perdido y parecía que te ibas a tener que repetir, le saltas con una que no se esperaba:

—Yo Share... —¡toma ya!, esa no se la esperaba.

Llega el momento de despedirse, le das dos besos y le dices: «Okey, Like Like.. hasta Facebook...»

Ya está. La siguiente vez que se encuentren en el Facebook —olvidando aquella surrealista situación de encontrarse en una plaza— verás que tus Likes subirán más que la espuma de una cerveza mal servida caliente en un bar europeo.

Dejando atrás todo esto del «manual», debo reconocer todas las cosas buenas que me han pasado gracias al Facebook. He encontrado montón de antiguos amigos que creía estaban «missing in action». He podido decir «hola», después de tantos años, a un montón de personas de las que no tenía ninguna noticia. He podido ver su fotos. Saber como el tiempo les ha cambiado, al menos en lo que al físico se refiere. Me he enterado de los que ya no están. De las pérdidas irreparables. He podido «conocer» los hijos de mis viejos amigos. También me ha sido posible decir «lo siento», «te extraño», «cuánto tiempo» y hasta «perdón por haber sido tan estúpido». He podido hacer un poco más pequeño el Atlántico. Todo esto ha sido maravilloso. En algunos casos ha sido una catarsis, pero ha valido la pena.

A estas alturas ya se han dado cuenta que no tengo —ni tendré— puñetera idea de escribir nada parecido a un manual para Facebook ni para ninguna otra red social. Lo que si puedo decir, y esto contrario a lo de cagarla sí que se me da bien, es que con o sin Facebook todo es igual.

No son más ni menos amigos míos lo que están que los que no están en este nuevo formato digital. Con «Like» o sin «Like», da igual. Antes de todo esto fuimos amigos: en el barrio, el cole, la universidad, en el club, «abroad», en las desgracias, ¡donde sea! Y lo seguimos siendo pese a la distancia. No va a venir ahora un tal Zuckerberg a condicionar nada entre nosotros. Solo faltaría.

El Facebook está muy bien. Hay que admitirlo, y hasta vocearlo sería incluso justo, pero como decía Benedetti, «en este mundo tan codificado con internet y otras navegaciones yo sigo prefiriendo el viejo beso artesanal...»